Bienvenido, entra libremente, por tu propia voluntad y deja un poco de la felicidad que traes

Acabas de caer en la página de una fanática de los vampiros (sí, soy de esas locas que colecciona ediciones de sus libros favoritos, de Drácula tengo seis) y como buena loca de los vampiros, disfruto por encima de todo de las historias de fantasía cargadas de personajes complejos, grises y apasionantes.

Si estás aquí, los dos sabemos lo que buscas: fantasía adulta, de esa que se te clava en el corazón, te mantiene atrapado página tras página y cuyo final te deja con un sabor de boca tan embriagador que solo quieres volver a empezar. Conozco bien esa sensación, vivo entre las páginas de los libros de fantasía desde que aprendí a leer. Así que, ahora que nos entendemos, déjame que me presente.

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Mi nombre es Sheyla Arias y empecé a contar historias en la oscuridad de la noche, para ahuyentar a los monstruos de las pesadillas que atormentaban a mi hermana pequeña. (Hace poco descubrí que Barbara Hambly empezó de la misma forma, por cierto, una bonita casualidad). Desde entonces, los libros de fantasía han sido siempre mi refugio.

Cuando empecé a leer libros de fantasía no podía parar. Se convirtieron en mi obsesión. Por suerte, nadie vigilaba lo que leía, así que, yo empecé a leer sobre brujas oscuras, hechicería, vampiros, criaturas de la noche en general, dragones y romances prohibidos impregnados de magia, a la luz de una linterna, amparada por la oscuridad bajo las sábanas.

Libro - Sheyla Arias

Después de eso solo me quedaba devorar las bibliotecas y ahí empezó la magia. Cuando tuve suficiente edad para que me dejaran sola en una biblioteca, los fines de semana que pasaba allí, entre las estanterías y el olor a papel, se convirtieron en mis momentos favoritos. 

El caso es que leer sobre los mundos que inventaban otras personas hizo que naciera en mí un deseo incontrolable de plasmar en papel las historias que le contaba a mi hermana, de crear mis propios mundos, de jugar con las criaturas que los habitaban y asomarme a sus sueños, sus pesadillas y sus anhelos. Así, sin saber cómo, acabé con un bolígrafo en la mano, escribiendo en los márgenes de mis cuadernos y soñando despierta cada segundo de mi existencia.

Sheyla Arias
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Un día, aquella niña creció, con las ideas desbordándose entre las grietas de sus sueños, sin importar si estaba despierta o dormida, y algunas personas se fascinaron tanto como ella por sus mundos y decidieron que más gente debería conocerlos. 

Así fue como publiqué mi relato Haegridi, en la revista de Cátedra de Literatura Fantástica y Mitopoiesis, y a ese relato le siguieron Osiris, en Ecos de Tinta, Conversando con Gothel en la antología Por los pelos, Luz de esperanza en la antología Lágrimas con sabor a esperanza y Nadie puede ver su propia espalda en Atlas10 con la editorial Akane.

Ahora que ya me conoces, bienvenido a mi mundo, eres libre de recorrerlo como gustes y quedarte tanto tiempo como desees, prometo que ninguna de mis criaturas te hará daño, hasta las que parecen más siniestras tienen su corazoncito.

Sheyla Arias

Si te gusta Sueño de una noche de verano y ansías sumergirte en un mundo de hadas, niebla, sueños, misterio y amor de ese quita el aliento, tienes disponible, de forma gratuita en este enlace, mi novela corta Tejida de estrellas.

Si después de enamorarte de sus personajes, y dejar que la tela de los sueños de hada te abrace, todavía tienes ganas de más, no desesperes, esta escritora no deja de escribir ni siquiera cuando duerme y dentro de nada tendré más.

Sheyla Arias
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